Oriunda de Colombia, Walda Arias llegó a Antofagasta como empleada del rubro de la costurería. Al quedar sin trabajo, decidió emprender en este mismo sector, donde ya contaba con una clientela que la conocía. Así, comenzó a dedicarse independientemente a todo tipo de arreglo y costuras de ropa, además de la completa confección de prendas de vestir.

Su emprendimiento inició desde su hogar con el uso de máquinas familiares. Hoy, Walda tiene su propio local, el que cuenta con herramientas de nivel industrial. Este crecimiento fue fruto de su esfuerzo, invirtiendo lo ganado en el desarrollo de su negocio.

Los planes a futuro que tiene para su emprendimiento son los de hacer crecer su taller, para así comenzar a tener una clientela más abundante, llegando a poder fabricar grandes encargos de uniformes para empresas y negocios. Con 49 años, para ella el emprendimiento ha significado su forma de progresar y de fortalecerse a uno mismo, llegando a la independencia.

Arias se capacitó en diversos puntos necesarios para el correcto florecimiento de su costurería, tal como la formalización de empresas, potenciales clientes, redes de negocios, finanzas personales, entre otros cursos impartidos. “Lo encontré especial, espectacular. Es una muy buena herramienta para seguir el camino hacia adelante y no desfallecer”, compartió sobre su vivencia con la capacitación Warmi de Gesproa.