Pamela Cerpa, emprendedora de 48 años, luego de ser desvinculada de su trabajo de quince años dentro del rubro bancario, comenzó a buscar formas de sustentarse dentro del actual complicado escenario laboral. Así, empezó a emprender vendiendo colaciones desde su hogar, el cual acondicionó para poder atender a su clientela. Esta labor era desgastante, manteniéndola trabajando de lunes a lunes para poder generar recursos.

Siendo clienta habitual de salones de belleza, y teniendo conocimientos previos en esta labor, decidió seguir esta línea de trabajo. Así, en julio del 2018 comienza sus estudios de Estética Corporal en el instituto María Paz, mientras paralelamente mantiene la venta de almuerzos para pagar las mensualidades de su educación.

Actualmente trabaja asociada a un Salón de Belleza, mientras termina sus estudios. Además, complementará esta licenciatura con un futuro título en Cosmetología, el cual este año empieza a cursar. “Estoy haciendo lo que me gusta, lo primero lo hice por necesidad. Esto es lo que me ha brindado alegría”, explica sobre su nuevo enfoque laboral.Ambas profesiones las usará como herramienta para abrir su propio centro independiente, dedicándose así a lo que la apasiona. “Es mucha la satisfacción de atender gente y que se vaya contenta. Eso no se paga con nada. Ha sido bastante bueno y gratificante”, cuenta sobre su experiencia en esta profesión.

Cerpa fue parte de las capacitaciones Warmi, impartidas por Gesproa, donde se les enseñó a las asistentes los conocimientos necesarios para hacer crecer sus emprendimientos. “Son bastante buenas las herramientas que entrega Warmi. Estas se adaptan a los diferentes tipos de personas, lo que es el fuerte de Gesproa. Se posicionan en la situación de cada una y le explican de forma bastante dinámica, llegando a todas. Esto entrega confianza y fe de que esto es real. Me da la confianza de empezar y terminar.”, resumió Pamela sobre su vivencia con la consultora Gesproa.